jueves, 23 de julio de 2009

Mi mundo


El día era espantoso, todos en la calle caminaban cabizbajo, eran las personas más enojadas que había visto, pero bueno eso era lo que yo veía. De pronto me paré en un kiosco de esta pequeña ciudad y en el habían varias revistas y diarios, me puse a leerlos, todos tenían noticias desagradables entre ellas guerras, asaltos, abortos y muertos, eran solo información negativa que ya no podía continuar leyendo, por lo que opté que mis ojos miraran mejor el cielo a ver si en el había algo mejor que lo que la Tierra me podía ofrecer. Y ni eso me pudo reconfortar una gota en mi cara cayó, estaba a punto de ponerse a llover y yo sin paraguas. En eso intenté buscar algo positivo y mi mente se bloqueo no era fácil la misión impuesta en ese momento, por ello decidí caminar un poco más e intentar buscar algo que cambiara mi parecer. Llegue a un paradero de micros, el viento despeinaba a las personas que sentadas se refugiaban, una abuelita precavida tenía un paraguas pero de poco le sirvió, porque tratando de abrirlo se le voló…

Poco a poco sentía que no existía un mundo feliz lleno de armonía y paz, que aquello solo existía en los escritores de cuentos para niños de 5 años y en un rincón de mí imaginación, el cual quería expandir, pero que la realidad poco y nada ayudaba en este desafío. En eso 3 personas se subieron a una micro y logré con gran agilidad sentarme en uno de los puestos a mi lado se sentó una señora con un bebé que no dejaba de gritar, entonces me volteé; dejé de mirar a la calle y comencé a observar a las personas que transitaban por esta triste avenida. Mis ojos deseosos de buscar algo interesante se posaron en un anciano decrepito, el cual estaba tirado en la calle con una postura un poco encorvada, parecía un hombre desolado y en mí corazón nacía una pregunta y era ¿Cómo sería su mundo? Si obviamente él había sufrido mucho más que yo. Sin encontrarle explicación lógica el mismo anciano me miro a los ojos, creo que mi mirada era demasiado penetrante y se hacía evidente que intentaba entrar en sus pensamientos; entonces me respondió:

- Mi mundo no es como te lo imaginas, aunque ¡sí! He sufrido mucho más que tú ¡oye! Ten en cuenta que cada uno vive en su mundo ¡tú, vive el tuyo! Y no te dejes guiar por el mundo de los demás, mira que te puedo asegurar que eso de nada te va a ayudar.

Después de decirme eso desapareció, se hizo humo y fue muy impactante para mi tanto que no pude evitar decirle a la señora con el bebé que aun permanecía a mi lado:

- ¡Señora, señora dígame que usted si lo vió!

Sin embargo el silencio y su mirada de indiferencia solo me decían que ella apenas veía a su pequeño hijo. En eso me paré, a pesar de que la lluvia era tan intensa no sabía qué hacer ante tal hecho tan irracional, así que una muchacha caminara por la lluvia no sería lo más extraño de aquel día…

Pero bueno despues de avanzar unas cuadras medité que lo importante era que había entendido que en esta vida de perros hay dos caminos, dos mundos, dos opciones, dos vidas y solo es uno el que decide si es algo para mejor o algo para peor ¿Qué has decidido tú?

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