jueves, 11 de marzo de 2010

El juego de la amistad


Este es el juego de la amistad
si no te preparas puedes perder
que una persona deje de ser un conocido
y comience a ser tu amigo.

Este juego tiene tres reglas
las que debes procurar cumplir
sino una de las diez mil vidas
puedes llegar a suprimir.

La primera habla del amor,
pues si tus actos
tienen este condimento
puedo asegurarte
que será necesario
que uses el entendimiento,
ya que somos dos niñas
jugando en una etapa de nuestras vidas...

El guitarrista de la bahía


Me llamo Manuel y desde pequeño mi padre, un viejo pesquero de la caleta El Membrillo me enseñó a tocar el hermoso instrumento de la guitarra, pedazo de madera con cuerdas que parece acompañar el cantico de los ángeles del cielo.

Nunca podré olvidar mi cumpleaños número 12 donde mis padres me obsequiaron mi propia guitarra la que bautice como Mariposa, porque en ese cerro habita la joven de mis sueños. En ese momento mi padre me llevo hasta la plaza Echaurren y me dijo: Hijo ya es hora de que lleves el pan a nuestra mesa, con esta guitarra firmemos una promesa, tú te subes a la micro y haces tu mejor show y cuando seas grande los escenarios podrán ser mejor.

Ahora desde mi barco y lejos del Teatro Municipal solo me queda hacer tonadas a la bahía de mi Valparaíso que me escucha como mi propio anfiteatro, imaginando que cada luz de los cerros es un flash que quiere capturar las melodías de este marino.

Distancias que no pueden detenerme


A 12 horas de lo que más deseo
a 12 segundos de decir te quiero
a 12 centímetros de tomar un bus
e ir donde estas tu...


martes, 23 de febrero de 2010

Silenciosa melodía


Había una vez una muchacha en lo más alto de una cúspide sentada el borde de un precipicio, esta joven muchacha tenía una flauta de madera entre sus manos con la cual intentaba tocar dulces melodías, que a los pájaros les pudiera gustar. Un día sin una nota tocar un pájaro azul en sus pies se posó y ella descubrió que en los ojos de ese pequeño pájaro que el silencio era la mejor tonada para aquella ocasión…