Estoy golpeando las puertas de tu corazón y aunque, me las estas abriendo …tengo miedo… de que las cierres Cuando quiera entrar a buscar ahí esta amistad que me ofreces y me quieres entregar.
Tengo miedo y no lo puedo controlar es que no quiero perder tu amistad tu mirada y tu forma al hablar… tu compañía en esos días en donde falta la alegría y la tristeza me ha de sobrar.
Tengo miedo de perder tu amistad y de quedarme en la soledad… Soledad que imagino y me ha de aterrorizar, porque no te puedo encontrar… Es más no me había dado cuenta Pero ¡ya no estás!
Desperté una mañana de este sueño tan genial un sueño que no existía un sueño apartado de la realidad y… Mi alma tiene miedo… de encontrarse de nuevo igual que ayer cara a cara con la soledad ese sentimiento tan infernal.
Soledad no llenes mis ojos de ese llanto que solo se puede detener cuando yo no los vuelva abrir jamás.
Tu alegre estabas
y yo solo lloraba
tu gozabas
mientras mi flor cortabas.
La mejor flor cultivada
la arrancaste sin razón
la inocencia era el orgullo
de cualquier agricultor.
Y tú la robaste
sin pedir perdón
venias cada noche
y arrancabas una flor.
Un día era la esperanza
al otro mi corazón,
mi alegría,
mi valor.
Poco a poco
mi edén se marchito
sin darme cuenta
tu maldad me mato.
Me destruyo,
mas por dentro
mi corazón
aun seguía latiendo.
Respiraba sin razón,
por inercia vivía
y soñaba sobretodo
con volver a sonreír
algún día.
Entraste en mi
sin que yo lo autorizara
invadiste mi mente
sin que yo lo evitara.
Y aunque los años han pasado
nunca he podido olvidar
el tormento
que me hiciste pagar.
Cancele una deuda
sin saber lo que debía
me mataste creyendo
que no estaba viva
...Sin darte cuenta
que mi corazón latía...
El día era espantoso, todos en la calle caminaban cabizbajo, eran las personas más enojadas que había visto, pero bueno eso era lo que yo veía. De pronto me paré en un kiosco de esta pequeña ciudad y en el habían varias revistas y diarios, me puse a leerlos, todos tenían noticias desagradables entre ellas guerras, asaltos, abortos y muertos, eran solo información negativa que ya no podía continuar leyendo, por lo que opté que mis ojos miraran mejor el cielo a ver si en el había algo mejor que lo que la Tierra me podía ofrecer. Y ni eso me pudo reconfortar una gota en mi cara cayó, estaba a punto de ponerse a llover y yo sin paraguas. En eso intenté buscar algo positivo y mi mente se bloqueo no era fácil la misión impuesta en ese momento, por ello decidí caminar un poco más e intentar buscar algo que cambiara mi parecer. Llegue a un paradero de micros, el viento despeinaba a las personas que sentadas se refugiaban, una abuelita precavida tenía un paraguas pero de poco le sirvió, porque tratando de abrirlo se le voló…
Poco a poco sentía que no existía un mundo feliz lleno de armonía y paz, que aquello solo existía en los escritores de cuentos para niños de 5 años y en un rincón de mí imaginación, el cual quería expandir, pero que la realidad poco y nada ayudaba en este desafío. En eso 3 personas se subieron a una micro y logré con gran agilidad sentarme en uno de los puestos a mi lado se sentó una señora con un bebé que no dejaba de gritar, entonces me volteé; dejé de mirar a la calle y comencé a observar a las personas que transitaban por esta triste avenida. Mis ojos deseosos de buscar algo interesante se posaron en un anciano decrepito, el cual estaba tirado en la calle con una postura un poco encorvada, parecía un hombre desolado y en mí corazón nacía una pregunta y era ¿Cómo sería su mundo? Si obviamente él había sufrido mucho más que yo. Sin encontrarle explicación lógica el mismo anciano me miro a los ojos, creo que mi mirada era demasiado penetrante y se hacía evidente que intentaba entrar en sus pensamientos; entonces me respondió:
- Mi mundo no es como te lo imaginas, aunque ¡sí! He sufrido mucho más que tú ¡oye! Ten en cuenta que cada uno vive en su mundo ¡tú, vive el tuyo! Y no te dejes guiar por el mundo de los demás, mira que te puedo asegurar que eso de nada te va a ayudar.
Después de decirme eso desapareció, se hizo humo y fue muy impactante para mi tanto que no pude evitar decirle a la señora con el bebé que aun permanecía a mi lado:
- ¡Señora, señora dígame que usted si lo vió!
Sin embargo el silencio y su mirada de indiferencia solo me decían que ella apenas veía a su pequeño hijo. En eso me paré, a pesar de que la lluvia era tan intensa no sabía qué hacer ante tal hecho tan irracional, así que una muchacha caminara por la lluvia no sería lo más extraño de aquel día…
Pero bueno despues de avanzar unas cuadras medité que lo importante era que había entendido que en esta vida de perros hay dos caminos, dos mundos, dos opciones, dos vidas y solo es uno el que decide si es algo para mejor o algo para peor ¿Qué has decidido tú?
Mientras miraba a esa mujer que desde lejos se veía cansada de tanto luchar contra los fantasmas del mal. Yo solo la miraba, hasta que ella cayó, esperaba que se levantara, pero en mi corazón un mensaje de amor abundo y corrí a su auxilio, pues no podía soportar que ella se desvaneciera de tal forma… En su abrazo pude sentir una daga enterrada en su espada.
Al acercarme vi mi reflejo en su cara, al principio me sorprendí, tal vez no quería aceptar que a mis pies se podría mi alma… Inmutada estaba ante tal realidad, mientras sentía que su mirada se pedía pidiendo que la ayudara a salir del precipicio en la que se encontraba.
De pronto extendí mi mano y la levante, aunque su cuerpo pesaba más de lo que aparentaba logré ponerla de pie. Al sentarla ella suspiro y con sus manos cubrió su rostro y comenzó a llorar, yo sin saber que hacer mis manos solas comenzaron a acariciar su pelo, pues sabía que llorar era un remedio para su alivio.
Cuando este llanto se detuvo, logre ver que a su lado tenía un arma que amenazaba hasta un niño, tomé su mano y le quite el arma que amenazaba todo tipo de amor y un escudo que la acompañaba; armas que si bien proporcionaban seguridad también generaban heridas. Al realizar esta hazaña de desarmar a la muchacha desvalida; entonces nuestras miradas se intercambiaron y en este cruce le pedí que me diera el llanto para llorarlo con ella y el dolor para sufrirlo con ella; para ello tomó mi mano y la puso sobre su corazón en ese momento caí arrodillada frente a ella, sin saber cómo reaccionar ella tomo la espada y el escudo e intento regalármelos, pero yo me paré y le explique que con esas armas solo lograría llenarse de soledad, maldad, llanto y dolor que solo deprimen y te dañan el corazón. Ella intento entender tiro la espada y el escudo como si le quemaran las manos… Tiro rápidamente las armas que la protegían de un ejército que nunca vendría, que nunca llegaría. Al realizar esto pudo ver que en su corazón tenia enterrada una pequeña daga y juntas la tomamos y al mismo tiempo la arrancamos, aunque en este lapso mi corazón se contrajo, entre las dos nos hicimos una y el destino nos enfrento al descanso final por un segundo, porque en el otro juntas pudimos abrir los ojos y en vez de morir pudimos revivir nos paramos y de apoco volvimos a hacer lo que nunca debimos haber dejado: comenzar a vivir y liberamos de los fantasmas para comenzar a cultivar ángeles que nos trajeran sentimientos que nos permitieran lograr los sueños que nos hacían llorar pero ahora de felicidad, porque desde ese momento solo vivíamos para dar y recolectar amor, dulzura y valores que nos ayudaría a enfrentar la vida que esta llena de pruebas muy difíciles de superar, pruebas que juntas podríamos finalizar y ganarle al destino de la soledad y la maldad.