martes, 23 de febrero de 2010

Silenciosa melodía


Había una vez una muchacha en lo más alto de una cúspide sentada el borde de un precipicio, esta joven muchacha tenía una flauta de madera entre sus manos con la cual intentaba tocar dulces melodías, que a los pájaros les pudiera gustar. Un día sin una nota tocar un pájaro azul en sus pies se posó y ella descubrió que en los ojos de ese pequeño pájaro que el silencio era la mejor tonada para aquella ocasión…